Este es el caso de dos gerentes de empresas competidoras que estaban de excursión en la montaña, con sus botas y sus morrales a cuestas. De repente, a cierta distancia, vieron un tigre que ya los habí­a percibido y se acercaba a ellos. Uno de los gerentes se quitó el morral y se dispuso a cambiarse las botas por unos zapatos de correr. Al verlo el otro le dijo, “no pierdas tiempo cambiandote las botas por zapatos de correr … no vas a poder correr más que el tigre”, el otro le contestó mirándolo a los ojos, “a mi no me interesa correr más que el tigre, ¡a mi me basta con correr más que tú!”.